El héroe errante

Ilustración de La Odisea de Alice y Martin Provensen

Nada más conmovedor que la humilde choza de un porquerizo fiel, para situar el ansiado reencuentro entre Odiseo y su hijo Telémaco.  “No hay para el hombre, nada más terrible que una vida errante”, dice el héroe sentado  sobre una cama de hojas y piel de cabra.